En pleno corazón de Cuautitlán, escoltado por la imponente Catedral de San Buenaventura, yace uno de los espacios públicos con más historia oculta del Estado de México: El Parque de la Cruz. Para los visitantes y locales, es un tranquilo remanso sombreado, pero sus piedras cuentan narrativas de la Nueva España.
Un Antiguo Cementerio Conventual
Lo que hoy es una explanada arbolada donde las familias toman asiento y compran antojitos o nieves, es en realidad un área de vasto significado patrimonial. Históricamente, el terreno que ocupa actualmente el Parque de la Cruz pertenecía a la gigantesca extensión del atrio original de la iglesia franciscana.
Durante la época virreinal, estos patios cumplían la doble función de ser explanadas para la evangelización masiva al aire libre (dada la imposibilidad de ingresar a cientos de fieles indígenas en la nave principal) y, posteriormente, el cementerio de uso de la naciente villa de Cuautitlán. Bajo su tierra yacen los vestigios de lo que fue el camposanto colonial más antiguo del centro de la ciudad.
La Joya de la Corona: La Cruz Atrial (1555)
Al centro del parque destaca el monumento que, lógicamente, le confiere su nombre moderno. Se trata de una Cruz Atrial de cantera con una inscripción que dicta ser originaria del año 1555. Es un monolito tallado en cantera de tonos rosados y grises, y es catalogada por historiadores del arte como uno de los máximos exponentes del 'Arte Tequitqui'.
El término *tequitqui* se refiere precisamente a esa hermosa y particular fusión técnica donde manos indígenas (que hasta hace poco esculpían deidades para códices y pirámides) interpretaron con su propia estética la iconografía religiosa traída por los españoles. Al observar de cerca su fuste octagonal y la base escalonada (que tuvo un esmerado proceso de restauración en 2021), notarás que la cruz no tiene a la figura corporal de Cristo como en Europa, sino que los "Signos de la Pasión" (como los clavos, la corona de espinas o la escalera) están esculpidos literalmente como en relieve.
El Pulmón Cívico Actual
En el presente, el Parque de la Cruz ha dejado de ser únicamente un baluarte eclesiástico para convertirse en el pilar recreativo del Centro Histórico. Muy bien posicionado por infinidad de rutas de transporte público (su fácil acceso desde la estación Cuautitlán del Suburbano es innegable), sigue siendo la "gran plaza social".
Está flanqueado por icónicas letras turísticas ("CUAUTITLÁN") que la gente usa como punto fotográfico. A unas cuadras encontrarás los clásicos negocios de carnitas y tacos de guisado (el famoso "Cuñado" por ejemplo), confirmando que al igual que en 1555, las calles que bordean a la Catedral continúan siendo el sitio donde convergen la vida popular, el mercado y la fe.