A pesar de la plétora de plazas comerciales, supermercados de cadena y naves industriales logísticas que rodean al municipio, el corazón dietético, aromático y social de los cuautitlenses sigue latiendo fuertemente en su Mercado Municipal y sus tianguis itinerantes.
Un Legado desde el Gran Tianguis
El uso del espacio público para el trueque y el comercio tiene milenios de antigüedad. Como en toda la cuenca, antes de la construcción de los mercados fijos bajo estructuras de bóvedas de acero a mediados del siglo XX en Cuautitlán, existía la plaza abarcada por comerciantes sobre petates ('tianguis'). En la región, los chichimecas y acolhuas traían los frutos de la tierra hasta este punto estratégico de paso hacia el norte.
Hoy en día, el Mercado Municipal de Cuautitlán "Ignacio Zaragoza", emplazado justamente en las vísceras del Centro y a pocos pasos del parque de la Cruz y la Catedral, funciona como ancla económica para miles de familias productoras primarias y consumidoras finales de la zona metropolitana contigua.
Pasillos Llenos de Color y Tradición
A diferencia del asfalto pálido de los alrededores industriales, entrar al Mercado es asaltar a los sentidos de manera positiva. Los pasillos de abarrotes convergen rápidamente en la nave central húmeda pero vibrante donde los puestos de verduras ofertan el verde oscuro del nopal, los ramilletes de quintoniles frescos y la flor de calabaza; hortalizas muy típicas de la milpa local en épocas de diluvio en los meses de verano.
Para aquellos que buscan gastronomía pura, la zona de las fondas es un paraíso para el godín o el obrero de la periferia. Aquí se expenden grandes ollas de pancita, montones calientes de barbacoa de hoyo mexiquense, mixiotes, y una panadería constante que huele a fermentación dulce.
El Impacto Económico Inmediato
Comprar en los mercados de Cuautitlán no solo es más barato y apoya la economía micro de las familias y comerciantes en pequeño; también garantiza que los ingredientes provengan a mano fresca de las comunidades del campo de municipios más rurales del norte y nororiente. Los mercados cuautitlenses siguen probando que la calidez en el trato y la degustación ('la prueba') del comerciante al cliente es algo que las tiendas de franquicia transnacionales jamás podrán replicar.